PADRE RICO, PADRE POBRE
- Onel Ortiz

- 18 may 2021
- 3 min de lectura
Por Sebastián Rico
@jarimrico
¿Te has preguntado de dónde proviene tu ideología política, económica y social? Seguramente tienen origen en tu contexto histórico- familiar, y después en el social.
De alguna manera, Robert Kiyosaki intenta describir la mentalidad de dos padres de familia con una inteligencia financiera opuesta, en su obra Padre Rico, Padre Pobre. Por un lado, señala que un padre rico es aquel que enseña a sus hijos a no trabajar por dinero, sino a que el dinero trabaje por ellos. Por el otro lado, en el caso del padre pobre, éste enseña a sus hijos a trabajar por dinero. En el fondo, se trata de una visión económica que se opone en lo esencial. Ser parte de la fuerza de trabajo o producción; o bien, el capital que dota los medios de producción. Ambos casos son una forma distante de entender la economía y el crecimiento a través del esfuerzo y el trabajo.
El que escribe creció con la figura de estos dos padres. El rico, que me enseñó una inteligencia distinta a la profesional y técnica, a través del manejo de la inversión y el manejo de capitales y, el otro, que me mostró la inteligencia para desarrollarse como un elemento más dentro del mundo laboral.
A partir de ese contexto, cada semana escuchaba las discusiones de mis dos padres; uno, defendía las banderas de la izquierda, y el otro las causas de la derecha. En el primer caso, los derechos sociales, los derechos laborales y la estatización de la producción. En el segundo caso, las libertades económicas, la certidumbre y seguridad de las inversiones, así como la privatización de empresas o actividades del Estado.
Las discusiones encontraban su inicio en la agenda política nacional y en las decisiones de los actores y partidos políticos. En ellas, cada uno de mis padres trataba de exponer sus argumentos y defensas desde su ideología económica y contexto. Muchas veces fueron debates acalorados y poco objetivos, pues la ideología política hacía de las suyas. A mi corta edad, en ese momento, mi entendimiento sobre ideologías y política era nulo; sin embargo, mi memoria es analítica y de largo plazo. Con lo cual, hoy puedo comprender mucho mejor el fondo de aquellos debates.
Este contexto me permitió ver más allá de las ideologías y, con ello, concebir con mayor detalle la realidad de la política y la economía. Con lo cual, me convencí de que la política, en tanto que actividad humana, debe de conciliar derechos y pensamientos, mas no dividir e imponer causas.
Mis dos padres han sido igual de humanos y trabajadores. Cada uno de ellos, siguió un camino distinto; no obstante, un destino en común: el crecimiento y el bienestar.
La diferencia en su pensamiento radicó en lo siguiente: mi padre pobre, creció en una familia de trabajadores, marcada por la lucha de derechos sociales y laborales; el otro, en una familia de trabajadores, con emprendimiento. Sus contextos familiares lograron determinar hasta cierto punto sus visiones de la política y la economía. Las cuales, hoy rinden sus frutos. Actualmente, ambos son hombres de éxito, un empresario, que aprendió a manejar el capital, y un médico, con alto reconocimiento profesional.
Lo importante no es el lugar donde crecimos, sino ser empáticos con las causas que no compartimos, pero que sí podemos descifrar a través del estudio y la reflexión. Los derechos se concilian, no se imponen por la fuerza e ideología en detrimento de otros.





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