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NACIONAL Jueves 3 de junio de 2021

  • Foto del escritor: Onel Ortiz
    Onel Ortiz
  • 3 jun 2021
  • 4 min de lectura

Redacción


El Instituto Nacional Electoral (INE) ordenó a la Presidencia de la República suspender la difusión de las conferencias matutinas del 5, 6 y 7 de mayo del presidente Andrés Manuel López Obrador, publicadas en plataforma oficiales. La Comisión de Quejas y Denuncias del INE ordenó dicha suspensión “por constituir una intromisión a los procesos electorales. En un comunicado, el INE recordó que la queja fue presentada por el partido Movimiento Ciudadano (MC) y su candidato a la gubernatura de Nuevo León, Samuel García, en contra del mandatario, esto por expresiones electorales realizadas durante las citadas conferencias.


José Luis Vargas Valdez, magistrado presidente de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, garantizó, que en las próximas semanas, la función primordial del TEPJF será hacer valer el voto de la ciudadanía, ante todas las irregularidades que trae consigo un proceso electoral, y generar certeza, pero sobre todo inyectar prudencia y responsabilidad política. El magistrado Vargas reconoció que en el actual proceso electoral se ha registrado una radicalización por parte de los actores políticos, por ello exhortó a los juzgadores a no entrar en debates.


Mario Delgado declaró que los partidos “de la mafia del poder” planean impugnar la elección de todos los distritos electorales bajo el argumento de una presunta intervención del presidente López Obrador, por lo que Morena se prepara para hacerles frente. Además, señaló que la oposición está reviviendo una “campaña de miedo”, como la que hicieron en los comicios de 2006 argumentando que Andrés Manuel López Obrador era un peligro para México. El morenista vinculó dicha estrategia con Claudio X. González, a quien definió como el “jefe” de la alianza opositora, y al dirigente de Coparmex, Gustavo de Hoyos, quien está “ahora presionando a los patrones para que estos últimos presionen a los trabajadores”.


Columnas:


Jorge Zepeda Patterson, “No voten por ellos, son tan malos como nosotros”, en Milenio, opina que en suma, intencional o no, los dos bandos que esta semana se disputan las urnas optaron por radicalizar a su propia clientela, en lugar de ir por la otra. Un plan de juego que parecería correcto si antes te ha dado resultado, como es el caso de López Obrador, y que se antoja suicida si antes ha sido la razón de tu derrota. Acentuar los vínculos con una base social que constituye más de la mitad de los mexicanos, parecería ser una apuesta sensata; atrincherarse en un segmento que piensa igual que uno, aunque constituya la minoría, parecería menos acertado. López Obrador ganó con 53 por ciento de los votos en 2018, el objetivo realista de la oposición, tres años después, tendría que ser que Morena y sus aliados no pasaran de 40, considerando el desgaste que exige gobernar. En lugar de eso, consideran un triunfo que el obradorismo no llegue a 62 por ciento que persigue y obtenga el control de la Cámara. Este hecho tendría que decirles algo sobre lo que resta del sexenio. Por lo pronto, veamos qué deciden los votantes el próximo domingo; un plebiscito sobre el Presidente, pero también sobre la oposición.


Carlos Tello, “Qué es ganar y qué es perder”, en Milenio, dice que la señal que nos revelará si el gobierno percibe que ganó o perdió será la reacción del propio Presidente. Si considera que perdió, aunque haya ganado mucho, reclamará fraude. La elección del 2 de julio de 2006 fue una victoria para la izquierda, una victoria que ella misma convirtió en derrota. En 2000, el PRD alcanzó solo 16 por ciento de la votación presidencial; en 2006 consiguió más del doble, 35 por ciento. En 2000, el PRD tuvo apenas 50 diputados y 15 senadores; en 2006, en cambio, obtuvo 127 diputados y 29 senadores, sin contar los escaños asignados a los otros partidos que formaban la Coalición por el Bien de Todos. Andrés Manuel López Obrador fue el artífice del triunfo. Pero fue también el único que perdió, por apenas medio punto. Y no lo quiso reconocer. Ante los resultados de la elección, que perdió, tenía dos opciones: descalificar o impugnar. Podía condenar la totalidad de la jornada, sin pruebas para demostrar el fraude que tanto cacareó, o podía cuestionar la equidad del proceso electoral en su conjunto. Optó por lo primero: descalificar, inventar algo que jamás existió el día de la elección: un “cochinero”.


Mañanera: el Presidente celebró el récord en la aplicación de dosis de vacunas contra COVID-19. Informó que enviará al Consejo de la Judicatura Federal para atender el tema de las personas presas sin sentencia. Adelantó que el 6 de junio votará alrededor de las 10 de la mañana en una casilla ubicada cerca de Palacio Nacional. Aseguró que su gobierno acata y cumple luego de que el Instituto Nacional Electoral ordenó retirar tres conferencias matutinas en las que determinó que se involucraron temas políticos-electorales. El presidente reiteró que todos los ciudadanos tienen las garantías de protección el día de las elecciones y aclaró que hay normalidad política y normalidad democrática en México.



 
 
 

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