LOS PROFESIONISTAS: LA NUEVA MANO DE OBRA BARATA
- Onel Ortiz

- 3 may 2021
- 2 min de lectura
Por Sebastián Rico
@jarimrico
3 de mayo de 2021
¿De verdad, los adultos y jóvenes de hoy seguiremos apostando a las profesiones, como solución al problema de ingresos y bienestar económico?
Con esta interrogante, no tengo la intención de desanimar al profesionista, o a quien aspirla a serlo. Mi objetivo es invitar a que todos generemos una alternativa a futuro para el actual problema económico general: bajos ingresos y falta de oportunidades.
Basta revisar las principales páginas de internet sobre empleo para darnos cuenta que en México el mercado laboral se ha vuelto un mecanismo de explotación moderno.
Por un lado, el mercado laboral exige mucho del profesionista, años de experiencia, posgrados, idiomas, características físicas y, en algunos casos, determinada universidad de egreso. Por el otro lado, el anunciate, o empleador, ofrece muy poco; en comparación con las aspiraciones laborales descritas en la ley, es decir, salarios bajos, sin prestaciones o seguridad social, que no garantizan el sustento del trabajor y su familia. Con lo cual, el profesionista se parace más a un obrero, por las condiciones laborales que enfrenta.
¿Quién está mal, el empleador o el trabajador, uno por exigir mucho y pagar poco, o el otro por estar muy capacitado y aceptar las paupérrimas condiciones laborales? Es una díficil pregunta ya que aceptará distinas respuestas, según la visión de la persona. Sin embargo, lo que hay de fondo es un sistema que hoy ya no resuelve el problema del desempleo y la generación de ingresos suficientes para las personas.
Con esto, no descarto la existencia de oportunidades laborales muy atractivas. Sin embargo, como otros países, muchas de ellas provienen de empleadores viciados por el clasismo, elitismo, racismo o influyentismo, y que se explican desde los privilegios personales y del contexto.
Se trata pues de crear una alternativa económica para emplear a nuestros nacionales y, con ella, garantizar ingresos que les permitan una vida digna. La solución está en crear nuevas reglas para el mundo laboral, elevar la productividad y generación de rentas, innovar y crear nuevas oportunidades laborales, incluso que no estén dirigidas a los profesionistas, pero que logren superar las dificultades de éstas, también está en un cambio educativo, no ir a la universidad ya no es un pecado.
Puntos a considerar para el futuro y la reflexión presente:
1. Hay una sobreoferta de profesionistas, la globalización, el exceso de universidades, y sus ingresos, vinieron a complicarlo todo.
2. Desde punto de vista humano, las empresas son las grandes ganadoras de las actuales condiciones laborales.
3. Las profesiones son uno de los mejores inventos económicos para la disfrazar la explotación laboral moderna.
4. El echaleganismo y la meritrocracia son los consuelos de esta nueva explotación.
5. En mero siglo XXI, las condiciones del profesionista se parecen más a las de un obrero.
6. Las nuevas generaciones se revelan al status quo. Llegó el freelanceo, el emprendimiento y las startups.
Con esto me despido, y los invito a continuar generando consciencia acerca de la realidad y la economía, así como de sus problemáticas. No saldremos adelante sin hacer una crítica y diagnóstico de nuestras dificultades. Falta cambiar las reglas para obtener nuevos resultados. Seamos escépticos de la meritocracia y echaleganismo.





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