La tragedia de la Línea 12
- Onel Ortiz

- 5 may 2021
- 3 min de lectura
Por Onel Ortíz Fragoso
@onelortiz
5 de mayo de 2021
A diferencia de lo que muchos piensan, considero que la tragedia de la Línea 12 debe politizarse, porque una sociedad democrática es necesariamente una sociedad politizada. Hechos como el ocurrido en el Metro es un asunto público, porque es una tragedia social y un luto colectivo. Claro que cuando utilizo el término “politizar” me refiero a su definición como un verbo que expresa interés en los asuntos públicos. No hablo de su utilización, bastante frecuente, de dar contenido o carácter político a cosas, acciones o pensamientos que normalmente no lo tienen. Para mi eso es “politiquería” que esta más cerca de intervenir en política o hablar de ésta de forma superficial y desacertada.
Ante tragedias como esta, en un país democrático, las instituciones del Estado actúan, se fincan responsabilidades de acuerdo a cada caso y se corrigen errores. Ruedan las cabezas de los responsables y por supuesto, los políticos y la sociedad opinan. En el México predemocrático, el del partido hegemónico, el de la matanza de Tlatelolco y el de la guerra sucia contra la guerrilla, tragedias como ésta eran ocultadas por el gobierno o creaban chivos expiatorios. Desde las explosiones de San Juanico en 1984 y los sismos de 1985, eso cambió para bien.
Dicho esto, qué debe pasar después de la tragedia de la Línea 12. Primero, atención a las víctimas. Es recurrente que en los primeros días posteriores a los hechos las víctimas y sus familiares sean objeto de mucha atención de las redes, la prensa o las autoridades, pero transcurrido este momento tengan que luchar solos para que haya justicia o reparación del daño. Segundo, dictamen técnico de los hechos y deslinde de responsabilidades administrativas y penales. Aquí lo importante es que las autoridades de la CDMX y del Gobierno Federal desarrollen las investigaciones con la mira puesta en la verdad y no en la simulación. Tercero, revisión integral de la infraestructura del Metro y de otras instalaciones estratégicas, para evitar futuros desastres.
La Jefa de Gobierno está avanzando en la atención de las víctimas. Contrató a una empresa extranjera. Ojalá que también invite a testigos sociales como la UNAM, el IPN y el Colegio de Ingenieros Civiles. Marcelo Ebrard, por sí o por no, ya se puso a disposición de las autoridades, lo mismo deberían de hacer Mario Delgado y Miguel Ángel Mancera. Respecto a la prevención, el gobierno de la Ciudad y el gobierno federal deben liberar el yugo financiero que desde hace décadas tiene el metro. La austeridad no es igual a descuido o negligencia.
La oposición debe seguir en su papel de criticar y por estar en temporada electoral, en su objetivo de causar el mayor daño al partido en el gobierno. Sólo que al hacerlo debe utilizar la razón, no sólo el odio. Muchos vehementes críticos no saben ni donde está Tláhuac. Otros tejen sesudas teorías conspiratorias de como este desastre cambio la sucesión presidencial. Lo que más llama la atención es la sinceridad de algunos opositores a AMLO que escribían y repetían que como él había politizado la tragedia de la Guardería ABC, en contra de Felipe Calderón y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en contra de Enrique peña Nieto, tenía que aguantarse; es decir, las víctimas no importan, lo que vale es la venganza. Ese es su tamaño.
Ante la tragedia de la Línea 12, lo importante es que se sepa la verdad y que haya justicia. Sólo eso, pero nada menos que eso.





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