La esperanza de AMLO
- Onel Ortiz

- 26 may 2021
- 2 min de lectura
Por Fernando Vázquez Nájera
Analista Político
@ferbonobox
26 de mayo de 2021
En la mañanera del pasado 18 de mayo, el presidente López Obrador afirmó que las personas con licenciatura y mayores grados académicos, así como las clases medias y alta, son las que más apoyan y creen las campañas en contra de su gobierno.
Sí su afirmación se basa en encuestas recientes, entonces debe estar muy preocupado porque hace tres años, en la elección de 2018, el grupo social que más votó por él fue el de hombres, de 26 a 35 años, con grado universitario o mayor y con ingresos superiores a los 15 mil pesos mensuales.[1] Si sectores como éste es el que está dejando de apoyar al presidente, entonces los focos rojos están encendidos en Palacio Nacional.
Como de costumbre, los dichos del presidente no requieren ninguna clase de sustento. Como quien dice, habla al tanteo. Pero aun así es patente la preocupación por los resultados de la próxima elección federal intermedia y las numerosas elecciones locales, incluidas las de gobernador en casi la mitad de las entidades federativas. Un indicador de ello son las frecuentes menciones de un futuro “fraude electoral” con el que ya se victimiza, desde ahora, el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado.
Una mala combinación para Morena consiste en que una porción considerable de sus electores en 2018 no salga a votar el próximo 6 de junio, algunos desencantados de la forma de gobernar del tabasqueño, pero sin que lleguen a votar por la oposición, otros por la normal apatía de participar en una elección donde no está López Obrador en la boleta. El otro componente es que aquellos que apoyan a los partidos de la oposición salgan a votar en una proporción mayor a la media típica para una elección intermedia (44%), impulsados precisamente por el tipo de campañas de las que se queja Andrés Manuel.
Pero el factor de peligro para la 4T es que, además de lo anterior, una porción desencantada e incluso molesta por el desempeño del gobierno federal pero que votó por Andrés Manuel en 2018, tenga suficientes motivos para ir a votar por los partidos opositores. Eso desequilibra el escenario de Morena de baja participación y elevaría el costo de votos por cada curúl, haciendo que su pérdida de asientos en la Cámara de Diputados provenga de distritos de mayoría y, después, en el reparto de espacios plurinominales.
El presidente López Obrador sabe que el escenario que planeó desde hace tres años se complica cada día más. No estará en la boleta mediante la revocación de mandato, como él quería, ni mediante la consulta popular que ahora se realizará en agosto. Tampoco Morena conseguirá el número de gubernaturas que apenas en enero creían ganar. Por último, los pocos actos que el gobierno considera como “logros” y “triunfos” no convencen a nadie más que no sea la base social (feligreses) que AMLO viene cultivando desde hace años, principalmente adultos mayores y beneficiarios de programas sociales, que son, en esta elección, su única esperanza.





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