top of page

Exotismos y Crudezas Chilangas Pagar para maltrabajar para malvivir II: Justicia Terrenal

  • Foto del escritor: Onel Ortiz
    Onel Ortiz
  • 7 dic 2021
  • 3 min de lectura

Por Paco Vite @Paco_Vite


Este relato fue escrito entre 1995 y 1998, con base en testimonios, notas e intuiciones de aquellos días. La intención es realista, y lo recupero porque las situaciones que aborda no solo son actuales, sino que hoy son aun peores: las del abuso y la extorsión simplemente por trabajar. Parte 1 de 2.


Tal vez eso no terminaría nunca. No era la primera y de ninguna manera sería la última. Al principio la cosa parecía fácil. Nada más llegar muy temprano en la mañana, tender el puesto igual que todos los demás vendedores de baratijas a lo largo de la estrechísima banqueta, estar a las vivas de las señales que avisan cuando hay que recoger todo en un suspiro porque se acerca la redada, atender el changarro con negligencia porque de todos modos la gente compra, asolearse con los dulces y chocolates de fayuca, que al fin ningún cliente (ni la incauta vendedora) se iba a dar cuenta de que eran saldos caducos sacados de contrabando del vecino del norte (¿pus que no sabían igual que los que venden en las tiendas, y al mismo precio, y a veces hasta más baratos?), aguantar así hasta el anochecer, levantar la mercancía, hacer el bulto y llevarlo a la bodega para hacer la cuenta con la Jefa.


Quién iba a decir que un mal día el chiflido no sería oportuno, y antes de que se arrinconara con todo su tendido en el vestíbulo de la tienda de enseres domésticos frente a la que vendía, caerían los gandallas de Vía Pública, arrebatándole casi todo, y lo que no le alcanzaron a arrebatar fue lo que quedó pisoteado en el forcejeo. Lo peor era que le acababan de surtir de una remesa nueva, tan reluciente que hasta parecía como la de cualquier dulcería muy acá. Hasta se sentía contenta de que ahora si vendía golosinas con envolturas intactas, que todavía no padecían el ajetreo de días y días de ir y venir con todo el tinglado ambulante. Hundida en la impotencia de ver su flamante mercancía perdida, no le quedó otra que ir a buscar consuelo con la Jefa. Ella sabría qué hacer.


La Jefa escuchó su desgracia impasible. Le dijo que no llorara y que todo tenía remedio, nomás era cosa de trabajar duro y de no distraerse, porque eso de que el chiflido se había tardado no era más que el pretexto ante la torpeza cometida. Ahora había que arreglarse para saldar el costo de lo que su descuido había perdido.


“Todo salió como usted quería, Jefa”, informó orgulloso el Filos luego del recorrido relámpago por las calles controladas por la matriarca. “Ya estuvo m’ijito. Nomás dile al Licenciado que no se mande. ‘Ta bueno que tiene que quedar bien con los de arriba y dorarles la píldora a los establecidos, pero eso de que luego hasta quiera vender nuestra mercancía ya es tener poca madre. Mi trabajo me ha costado tener contenta a la gente con sus puestos para que luego este güey venga a querer meter la suya a vender lo que nos quita.”


“Pus si Jefa, a estos cabrones lo único que les interesa es echarse el dinero a la bolsa, pero no se apure. Ahorita ya está todo tranquilo...”


“No m’ijo, qué tranquilo va a estar. De todos modos yo salgo perdiendo y me tengo que recuperar. Yo nomás les digo a los compañeros que le echen ganas y no se descuiden, que me tienen que cumplir con lo que se llevaron; pero luego luego la hacen chillona, que si no les alcanza, que ellos no tuvieron la culpa, que cómo le van a hacer; y pus si no me pagan lo que se llevaron esto no es negocio. Ya andan por ai unos revoltosos diciendo que el Licenciado está arreglado conmigo. Malagradecidos, pus si no fuera por mí no venderían en ningún lado, y si les quitan las cosas yo no puedo hacer como si nada hubiera pasado, pus eso sí sería más sospechoso. Nomás por eso les cobro, pa que todos estemos en paz. Y a esos que le andan metiendo ideas a la gente ya ponlos en paz, que para eso te toca cuidar todo. Si tampoco tú me tienes tan contenta.”

Continuará.

Imagen: Fotograma de Lola (María Novaro, 1989)





 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

  • Twitter
  • LinkedIn
  • Facebook
  • Twitter

©2021 por Gaceta del Parque. Creada con Wix.com

bottom of page