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Campañas vacías: entre mentadas y chichis

  • Foto del escritor: Onel Ortiz
    Onel Ortiz
  • 20 may 2021
  • 3 min de lectura


Por Brenda Calderón Ovando


@brenovando



Uno de mis amigos en facebook publicó una liga de Twitter con la mención que decía “de pena ajena”. Al abrirla descubrí una señora ya entrada en años, llamada Thelma Cora, candidata a diputada federal de Movimiento Ciudadano por el distrito 1 de Nuevo León, con su propia propaganda de fondo, portando unas botas naranjas, haciendo un pasito rudículo entonando la frase: este 6 de Junio, vota naranja.... este 6 de junio, vota naranja, pero no solo la señora Thelma hace campañas estupidas.


Otro lamentable ejemplo es el de la candidata a diputada federal por el distrito 3 de Sonora, Rocío Pino, el nuevo partido Redes Sociales Progresistas (RSP), pero con una “dueña” nada reciente: Elba Esther Gordillo. La señora Pino en su propaganda se auto denomina “la grosera”, y su promesa principal son “chichis para todas”. Patético.


Y no puede dejarse de lado el lamentable caso Alfredo Adame. De ex actor de Televisa a político reciclado también por RSP. Contiede a diputado federal por el distrito 14 de Tlalpan en la CDMX. Pocos días después de arrancar su campaña, Adame fue exhibido a través de un audio en el que conversa con su círculo cercano de la manera como robarían 25 millones de pesos, dinero que debería ser destinado a su campaña.


Días después, el también conductor de televisión se vio involucrado en otro incidente. El 24 de abril agredió a un automovilista quien le mentó la madre con el claxon y él respondió de la misma manera.


Salvo sus honrosas excepciones, pareciera que nos encontramos en un momento histórico con las peores campañas de las que hayamos sido testigos. Además de esto, en la mayoría de los distritos electorales en los que sólo se elijen alcaldías, diputaciones federales, locales y consejales, pareciera que hay una ausencia de campañas.


Resulta oportuno citar a Max Weber: “En todos los regímenes políticos, en todas las culturas y épocas, la comunicación se ha orientado a fortalecer el mandato de un determinado tipo de dominación y, de esta forma, garantizar la obediencia de los ciudadanos; en otras palabras, crear las condiciones necesarias para el funcionamiento de cualquier relación dominante-dominado. “La construcción de su imagen política fue tan cuidada. La construcción simbólica de la autoridad emprendida en la edad moderna condujo directamente a la preocupación por el espectáculo, a la vez que demostró que la persuasión a través del arte y la comunicación, por todos los medios posibles, son dos grandes poderes del Estado” (Berrocal, 2003: 27).


La comunicación y la política han estado íntimamente vinculadas al desarrollo histórico de la humanidad. De esta manera, para lograr un efectivo proceso de comunicación política se requieren de una serie de factores hacia el público objetivo como legitimidad, generación de emociones, valores y propuestas encaminadas a lograr la satisfacción social.


Retomando a Weber, “se diría que la legitimidad de un régimen político descansa en un proceso de comunicación orientado a socializar los sentimientos afectivos, las premisas racionales, las creencias religiosas o las expectativas de determinadas consecuencias-intereses que garantizan la existencia y reproducción de los diferentes tipos de dominación” (1979: 27).


La comunicación política debería estar encaminada a lograr un mejor entendimiento entre la sociedad y el candidato. Es importante destacar que la comunicación en su perspectiva política tiende a buscar un mejor entendimiento entre los integrantes que componen la sociedad. En un país democrático se debe tener una efectiva comunicación entre la clase política y la sociedad, basada en los principios antes mencionados.


La comunicación, aparece como la posibilidad de hacer que los demás hagan suyos los mensajes que reciben de quien los envía, sin embargo, la decisión del integrante de nuestra sociedad que recibe estos mensajes depende de varios factores que pueden ser económicos, políticos, sociales, psicológicos, demográficos y culturales. Por lo tanto, siempre la población mas desfavorecida, menos preparada y excluida socialmente es quien puede verse mas afectada con la trasmisión de mensajes bajos y denigrantes.


Los políticos toman decisiones que impactan a la sociedad, por lo que su principal objetivo es tener una preparación a la altura del cargo al que se están postulando.


Los partidos políticos deben asumir la responsabilidad de la persona que están postulando a determinado cargo de elección popular, ya sea por su destacada preparación o por su nulidad intelectual, porque de resultar vencedores deben garantizar el óptimo funcionamiento del sistema democrático de nuetro país, con valores sociales, justicia social y pleno respeto a nuestra Carta Magna.



 
 
 

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