Reforma eléctrica 2021, ¿está preparado San Lázaro para aprobarla?
- Onel Ortiz

- 22 feb 2022
- 2 min de lectura

Perra Mala
Es la última semana de febrero de 2022 y con ello llega a su término el Parlamento Abierto de la reforma eléctrica;[1] después de mes y medio de presentaciones, de más de 120 ponentes, de trabajos de más de 40 horas, el Palacio Legislativo de San Lázaro próximamente cerrará un procedimiento único y diferente.
La máxima publicidad acordada por los grupos parlamentarios a través de diversos acuerdos, permitieron generar invitaciones en donde se representaron a los grupos interesados en la iniciativa presidencial.
Desde las comunidades indígenas, hasta las empresas generadoras, el Parlamento Abierto de San Lázaro, reunió como nunca a consumidores, industria, comercio, sociedad civil, servidores públicos, legisladores, gobernadores y jefes del gabinete.
Independiente de la inclinación de quienes escuchamos con atención los diversos argumentos en pro y contra de la iniciativa, algo es definitivo:
Todos, incluida la industria, reconocen a la CFE como un elemento clave de la energía eléctrica en México.
Todos, incluidos los partidos que no son partidarios de la política gubernamental, consideran que la energía renovable es necesaria a través de la Transición Energética.
Todos, absolutamente todos, quieren que los mexicanos tengan energía eléctrica asequible, continua, constante y de calidad.
El gran, pero, ¿el cómo?
Los afines a la cuarta transformación sostienen que existen lagunas jurídicas que permitieron a ciertas empresas beneficios ilegales, sin que, en todo el foro, en efecto, los grandes productores y consumidores hayan logrado desvirtuar esa afirmación con algún hecho o dato; se amparan al cobijo de la “legislación vigente” para sostener la legalidad de los mismos, lo que nos hace presumir, que, en efecto, existe dicho mercado.
Los opositores al régimen, manifiestan que, la modificación a las leyes secundarias es suficiente para lograr los objetivos previstos, y que ajustes a las tarifas de transmisión, distribución y porteo, fortalecerán a la CFE y la harán competitiva, evitando un impacto económico a las finanzas públicas, que, repercutirá en los bolsillos de las familias mexicanas, sin que los afines al gobierno, hayan logrado desvirtuar de dónde obtendrán los recursos que se consideran necesarios, pues todo parece indicar que, la eliminación del mercado paralelo es insuficiente.
Lo cierto es que, en la intención de legislación, casi todos están de acuerdo, salvo por ciertos tópicosque parecen irreconciliables: derechos adquiridos (con relación a la retroactividad de la ley en los contratos), los costos, precios e impactos en la hacienda pública y la forma de alcanzar la disminución de los gases de efecto invernadero.
¿Será que, con estos desencuentros, San Lázaro está listo para emitir un dictamen y aprobar la reforma eléctrica?
Pronto se verá, si el encanto del Flautista de Hamelin, encarnado en dos coordinadores clave, permite el tránsito de la reforma constitucional o bien, hace que esta se quede como burdamente dicen “congelada.”
Es cuanto
[1] Coloquialmente denominada, a la iniciativa presentada por el Ejecutivo Federal, para la modificación de los artículos 25, 27 y 28 constitucionales en materia de energía el 1 de octubre de 2021.




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